“Organización del retorno a clases presenciales, próxima semana” “Lo bueno y lo malo contra el Covid-19: Guía clínica autorizada”

A partir del lunes próximo (9 de agosto), los supervisores, directivos, jefes de enseñanza y asesores técnico-pedagógicos, deberán iniciar las actividades escolares para empezar a organizar el retorno a clases presenciales si el Semáforo Epidemiológico lo permite, y si se alcanzan los acuerdos previos reglamentarios con la comunidad escolar, en el lapso del 9 al 29 de agosto, se desinfectan las áreas escolares y las Secretarías de Educación Pública y de Tamaulipas (SEP y SET), así lo determinan.

Las cosas no serán tan simples; si bien el 97 % de los hospitalizados en esta “Tercera Ola” de la epidemia, son de personas no vacunadas y los niños y jóvenes son quienes tienen mejor aparato inmunológico, también es cierto que el sobrepeso y la obesidad así como la diabetes, son factores de riesgo que se presentan en los escolares, razón por la que tendrá que realizarse también una cruzada contra la alimentación “chatarra” en las escuelas, pues alrededor de un 35.5 % de escolares tiene sobrepeso y obesidad. Deberá verse también si las instituciones de la OMS (Organización Mundial de la Salud) y la SS (Secretaría de Salud) de nuestro Gobierno, autorizan una vacunación para los niños que tengan mayores riesgos de contagio.

De acuerdo con una Encuesta Nacional de Salud y Nutrición realizada el 2018, 8 de cada 10 niños consumen en las escuelas y sus hogares, bebidas no lácteas, endulzadas, botanas, dulces y postres, mientras que uno de cada 10, también tiene acceso a comida rápida, carnes procesadas y antojitos mexicanos; por otra parte, el alimento saludable con menor porcentaje de consumidores en la población escolar son las verduras. De pilón con el manejo de las herramientas digitales y las horas frente a la televisión, los niños y jóvenes han estado expuestos a los anuncios de comida “chatarra” en forma desmedida. La experta en salud, Katia García Maldonado recomienda a los maestros y a los padres de familia que recuperen los buenos hábitos alimenticios y alejen a los NNA (Niños, Niñas y Adolescentes) de la comida rica en azúcares, harinas y sales refinadas, así como en grasas saturadas o grasas malas.

Lo comentado en el párrafo anterior, se refleja en altas tasas de obesidad y sobrepeso, que elevan el riesgo de que niños y adolescentes desarrollen enfermedades crónicas como hipertensión y diabetes. La ENSANUT (Encuesta Nacional de Salud y Nutrición) 2018-19, destaca que 3.5 % de cada 10 menores en edad escolar presentan exceso de peso, lo que afecta a más de 4 millones de alumnos.

En entrevista con La Jornada, García Maldonado destacó que durante la pandemia de Covid-19, niños y adolescentes han estado expuestos a publicidad que alienta el consumo de comida chatarra, por lo que apremió a las familias a recuperar la dieta sana y el ejercicio, antes del regreso a clases. Si queremos prevenir contagios, también debemos cuidar nuestra salud, y para hacerlo debemos tener adecuada alimentación y buena hidratación. Directivos y maestros además de padres y madres de familia, tenemos una gran responsabilidad en la toma de medidas de prevención con los NNA, tanto en el hogar como en la escuela.

A propósito de la salud, el pasado 4 de agosto nos encontramos en el mismo periódico citado en el párrafo anterior, un artículo de Ángeles Cruz Martínez en el que se informa de la publicación de una nueva guía clínica para el tratamiento de Covid, que contiene los lineamientos de consenso institucional validados por las autoridades nacionales e internacionales; propiamente lo que se generó en el último año y medio sobre Covid-19 a nivel nacional e internacional, y que se integró a la nueva Guía clínica para el tratamiento de la enfermedad en México. El documento aumenta opciones de medicamentos útiles y enfatiza en los que no se deben usar. También identifica los factores de riesgo para cuadros graves. Por ser de interés general destacamos en este escrito lo que vemos como más importante para todos: Los medicamentos que se pueden utilizar en el tratamiento de Covid-19 son: Heparina no fraccionada/enoxaparina, Dexametasona u otros corticosteroides con dosis equivalentes, Remdesivir, oxígeno, Tocilizumab y otros inhibidores de la Interleucina-6. Los que no se deben emplear son: Azitromicina, Ciclosporina, Dióxido de cloro, factor de transferencia, Hidroxicloroquina, Lopinavir/ Ritonavir y Oseltamivir. Como parte de protocolos de investigación sólo se deben usar: Col-chicina, Ácido acetilsalicílico, Baricitinib, Bamlanivimab/etesevimab, Casirivimab/imdevimab, células madre mesenquimáticas, Ivermectina, plasma de personas convalecientes, Sotrovimab y vitamina D. Desde luego, es importantísimo que un profesional de la medicina valore nuestra situación de salud.

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