“Juzgar o no a los expresidentes no será vinculatorio aun con mayoría” “Una comisión de la verdad pondría en aprietos a los expresidentes” “La consulta, un éxito respecto a los años 80s y 90s: Rafael Barajas.”

Fueron múltiples las circunstancias que impidieron que el ejercicio democrático de una consulta popular sobre la importancia de juzgar o no a los expresidentes de la República, que cometieron graves delitos contra la nación durante el ejercicio de sus mandatos, no tuviera el éxito que millones de mexicanos hubiéramos querido. Partimos del hecho de que el INE (Instituto Nacional Electoral) se opuso a que la consulta se hiciera el mismo 6 de junio en que se elegían Diputados Federales, 15 Gubernaturas, Congresos Estatales y cientos de Ayuntamientos. Luego, surge la corrección de la Suprema Corte de Justicia en el cambio de la pregunta para hacerla confusa, posteriormente se da el lloriqueo del INE sobre la falta de presupuesto para ejecutar el proceso; sus múltiples intervenciones para limitar la promoción de la consulta con los partidos políticos, dejando muy en claro que solo ellos podían promover la participación, algo que no cumplieron a cabalidad.

A la adversidad señalada en el párrafo anterior, debe añadirse que entre los promotores del sí, no hubo la organización suficiente para alentar una mayor participación ni para articular el extenso sentimiento de agravio con un veredicto ciudadano. Además, el marco legal, no fue diseñado para permitir la expresión de la voluntad popular sino para obstaculizarla. Desvincular la elección que muy bien podía ser concurrente con la elección federal, cambiar la pregunta clara por otra compleja y demandar un 40 % de los votos del padrón electoral para que los resultados de la Consulta fueran vinculatorios, se convirtieron en actos del INE y la Suprema Corte de Justicia de la Nación, inhibidores de resultados vinculatorios, amén de las situaciones de “ratón loco” que provocó el hecho de que solo hubiera un tercio de las casillas de una elección federal, que propiciaron que habitantes de un pueblo tuvieran que votar en otro en muchas partes del país y las manipulaciones que pudieran hacerse en donde no hubo observadores electorales, cerrando casillas antes de tiempo y otras acostumbradas acciones difíciles de comprobar pero factibles de realizarse.

Claro que con los resultados preliminares de participación del 7 al 8 % de los 93.5 % de los votantes, que manifestaron su beneplácito, fueron Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa, pues la “Consulta”, cuyos resultados fueron, que alrededor del 90 % de los participantes votara por el “Sí” a la pregunta de estar o no de acuerdo en que se juzgue a los que gobernaron el país de 1988 a 2018, pensando tal vez en que al no ser vinculatorio el resultado con investigaciones al respecto, ellos podrían escaparse al juicio popular. Pero nos parece que no es tan fácil la ecuación. Si como lo está promoviendo el líder de MORENA Mario Delgado Carrillo, se establece una “Comisión de la Verdad” para saber quién es quien en actos de corrupción y se actúa contra ellos, se podrá llegar a otros momentos para poder juzgarlos. Con todo lo pasado, Rafael Barajas, dirigente del Instituto Nacional de Formación Política de MORENA, considera que es un gran avance respecto a las décadas de los 80s. y 90s. del siglo pasado, lo alcanzado hoy en la Consulta Popular. Veremos.

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